Algunos apuntes
sobre Marinera Limeña y Canto de Jarana
Me atrevo a compartir algunos apuntes sobre una de las expresiones
culturales auténticamente limeñas y que felizmente va encontrando difusión, muy
focalizada y escasa todavía, pero vemos con optimismo que hay personas jóvenes
e incluso niños interesados en cultivarla, nos referimos a la Marinera Limeña.
Hace poco más de dos años, buscando en internet información sobre esta
danza y forma de canto, pude enterarme de un lugar donde se cultiva y enseña.
Luego de un par de meses me atreví a asistir a El Sabor de la Marinera,
donde fui recibido con calidez, a pesar de no conocer a nadie. La Señora
Maestra María Luisa Obregón, luego de conversar unos minutos y posiblemente
percibiendo mi interés me invito a tomar lugar en una de las mesas.
Había llegado temprano, por lo que podía elegir mesa. Transcurridos
algunos minutos fueron llegando más asistentes que se agrupaban en las mesas al
rededor del espacio donde se ubica el Maestro Wendor Salgado, para envolver a
todos en sus bordones y el amigo Luis Guío acompañándolo en el cajón.
Todos parecían conocerse muy bien y estar habituados a sentarse en
grupos en sus respectivas mesas. Para ese momento ya contaba con grata compañía
en la mesa que había ocupado, los compañeros que iban llegando me saludaban con
la misma naturalidad con la que tomaban su lugar.
Luego de unos instantes, el profe Wendor, recorrió con la mirada el
local, como tomando asistencia o contando a los presentes y sin más aviso dio
inicio a la jarana con un bordón casi mágico, de los muchos con que cuenta en
su repertorio.
Ahora sé que era una llamada en mayor, el cajón de Luis, luego de un
repique introductorio marcaba muy bien el ritmo, adornando, con criterio y
precisión, mediante algún redoble o repique cada dos o tres compases.
Las palmas brotaban de cada mesa siguiendo la cadencia y luego de unos
segundos, la mesa de nuestra anfitriona, que contaba ya con varias voces
femeninas, ponía la primera de jarana.
Para sorpresa mía, la mesa en que me ubicaba era la encargada de
contestar; lo que sucedió luego de una breve coordinación entre los miembros de
esta mesa, exceptuándome a mí por supuesto, pues en ese momento estaba tan
capacitado para contestar una marinera como para pilotear un submarino nuclear.
Luego los amigos de la mesa contigua cerraban la marinera con la tercera
de jarana y todos acompañaban en el verso final o cierre.
Inicialmente, mi principal interés era el baile, no obstante, para ese
momento ya estaba decidido, tenía que formar parte de este lindo grupo de gente
de toda edad dedicado a cultivar el Canto de Jarana, bajo la batuta de los
Maestros María Luisa Obregón y Wendor Salgado.
Es por las lindas vivencias que con ellos he tenido, que quiero
compartir con quienes estén interesados en revisar estas líneas, algunas de mis
percepciones sobre la Marinera Limeña y el Canto de Jarana.
Debo precisar que si bien cuento con algunas fuentes escritas y algún
conocimiento sobre poesía y métrica, y en mucho menor medida sobre música, este
no es un trabajo realizado con rigor científico ni académico, no me siento
autorizado para ejecutar una investigación de ese tipo, por eso digo que se
trata principalmente de mis percepciones acerca de esta bellísima expresión
cultural de nuestra querida Lima.
Considero necesario hacer una diferenciación entre el Canto de Jarana y
la Marinera Limeña que si bien están íntimamente ligados, me parece inapropiado
afirmar que son lo mismo.
Mientras la Marinera Limeña podría definirse como un género musical,
derivado de la Zamacueca, tal vez en su forma más antigua, el Canto de Jarana
nos resulta más preciso definirlo como una actividad lúdica, musical y poética.
Esto se evidencia cuando se habla de canto de 5-3, refiriéndose al canto
de tres marineras, resbalosa y fugas. Es decir, se establece desde su
definición ciertas reglas para el Canto de Jarana, donde se reconoce como
inicio el canto de tres marineras propiamente dichas, para luego pasar a la
resbalosa y las fugas.Soy consciente que definir como un juego a una de las
formas más tradicionales de nuestra cultura popular pueda tal vez causar
sorpresa, molestia o incluso hasta enojo en quienes como el Maestro Wendor
Salgado, dedican su tiempo a cultivarla, difundirla y enseñarla, pero me parece
que un elemento fundamental para lograr su difusión es justamente su carácter
lúdico.
Es decir, debemos mostrarla, sobre todo a nuestros niños, jóvenes e
incluso los menos jóvenes, como un juego de competencia donde, por supuesto,
pueden y deben participar, aprendiendo y respetando celosamente sus reglas y
características, pero principalmente resulta muy divertida y gratificante.
Es en esencia este carácter lúdico, de competencia el que debe
impulsarnos a aprender y mejorar y de esta forma lograremos conocerla y llegar
a quererla como parte nuestra, de nuestra vida y por supuesto de nuestra
cultura personal.
Empecemos pues por hablar de su carácter lúdico, de este juego musical
llamado Canto de Jarana. Definitivamente se desarrolla en forma de competencia
donde va a quedar descalificado o simplemente perder aquel participante que no
tenga la capacidad de seguir estrictamente las reglas establecidas, a esto se
llama “quebrar la marinera”.
Para ello es necesario en primer lugar, poder cantar, no hablamos de ser
un cantante profesional, pero si tener la capacidad de seguir una melodía y
tonalidad definida.
Describamos entonces estas reglas y características.
Primero debemos observar que al ser la marinera una estrofa compuesta de
tres cuartetas o partes, cada participante debe tener oportunidad de hacerse
cargo de cada una de ellas, por lo que lo más común es que sean tres los
participantes, ya sean individualmente, en dúos, o como hacemos en El Sabor de
la Marinera, por equipos conformados por los integrantes de cada mesa.
Esto último se realiza con fines didácticos pues creemos que debe
respetarse la tradición de cantarla individualmente o entre dúos.
De tal forma, el primer participante, individual o dúo, iniciará
poniendo la primera de jarana en la primera marinera, el segundo participante,
contestará con la segunda de jarana y el tercero, se encargará de la tercera de
jarana o replica y el respectivo cierre.
Para la segunda marinera, sería el segundo participante quien pone la
primera de jarana, el tercer participante contestaría con la segunda de jarana
y sólo si no hubiera más participantes el primero se encargaría de la tercera
de jarana o cierre. Siempre cuidando que todos los participantes tengan
oportunidad de poner primera de jarana, contestar segunda de jarana y cerrar
con la tercera de jarana.
Al hablar de primera, segunda y tercera de jarana, hemos hablado de
cuartetas, es decir la estructura literaria que tiene la Marinera Limeña.
En este punto consideramos oportuno manifestar que aun cuando existe un
amplio repertorio de cuartetas, romances y redondillas en nuestro acervo
popular, que incluso han sido ya recopiladas en algunos textos, no deberíamos
tener temor de introducir nuestras propias creaciones, lo cual, además de
implicar un mayor mérito, contribuiría a enriquecer esa maravillosa herencia
cultural que hemos recibido.
Es así que necesitamos apoyarnos en algunos conceptos poéticos
literarios por lo que intentaremos explicar cómo se aplican estos en nuestra
Marinera Limeña y Canto de Jarana, es decir la estrofa o forma estrófica que utilizamos
al cantarla.
Hemos observado que suele decirse que las marineras se cantan en coplas
o cuartetas a las que llamamos Primera, segunda o tercera de jarana.
Consultemos pues el concepto de copla que nos brinda wikipedia: La copla
(también conocida como "armenta", "Canción española" o
"Canción Andaluza") es una forma poética que sirve para la letra de
canciones populares. Surgió en España en el siglo XVIII; donde sigue siendo muy
común, y está muy difundida en Latinoamérica. Su nombre proviene de la voz latina copula, "lazo", "unión".
Las coplas están compuestas por tres o cuatro versos de arte menor,
generalmente octosílabos (es decir, de ocho sílabas),1dispuestos en forma de cuarteta de romance (8- 8a 8- 8a), de seguidilla (7- 5a 7- 5a) o de redondilla (8a 8b 8b 8a).
Como podemos apreciar, este término es utilizado más para definir una
forma de canto popular español que como una estructura estrófica propiamente,
no obstante en nuestro canto popular suele llamarse coplas a las cuartetas
utilizadas para el canto de jarana, siempre siguiendo las reglas estructurales
heredadas de España.
Esto lo veremos con mayor claridad tomando como ejemplo una marinera
donde se pone como primera de jarana la que tal vez sea la cuarteta más usada
en nuestro Canto de Jarana, es decir, El Palmero:
Primera de jarana (puesta de jarana):
Palmero sube a la palma
y dile a la palmerita,
que se asome a la ventana,
que mi amor la solicita.
En este caso observamos una cuarteta octosilábica en romance donde riman
los versos pares, es decir el segundo con el cuarto (8 - 8a - 8 - 8a), en forma
consonante o perfecta, no obstante esta rima podría también ser asonante o
imperfecta, como es el caso de:
Si a todas las llaman chinas
como nos entenderemos
si unas son chinas de azúcar
y otras son de caramelo
Donde observamos la misma estructura, pero con rima asonante o
imperfecta, sin que ello reste fluidez o musicalidad al verso.
Segunda de jarana (contestación):
Amor mío, amor mío,
dulce amor mío,
deja a tu enamorado,
vente conmigo.
Tercera de jarana (réplica) …
Dulce amor mío zamba
así decía,
un enfermo de amores
que se moría.
Cierre: Lloré, lloré fortuna, dicha ninguna
Como puede observarse en la segunda y tercera de jarana ya no se utiliza
versos octosílabos, es de utilizarse un tipo de cuarteta llamada seguidilla
española o simplemente seguidilla.
No debe dejar de observarse que en la tercera de jarana suele
sustituirse el primer verso de la cuarteta o seguidilla por el segundo verso de
la segunda de jarana seguido de una cuña como “zamba”, “madre” u otra similar,
esta figura es también llamada amarre.
Ahora bien, hablando de la seguidilla, debemos señalar que en este tipo
de cuarteta, utilizada para la segunda y tercera de jarana, la característica
principal es que los versos impares (primero y tercero) son de siete sílabas y
los versos pares (segundo y cuarto) son de cinco sílabas.
Es muy importante precisar que las sílabas en un verso deben ser
contadas en función de su pronunciación y rítmica, pues no estamos hablando de
sílabas gramaticales.
Así deberemos tener en cuenta algunas reglas o características:
- Cuando un verso termina en palabra aguda se le suma una sílaba en el
conteo.
Ejemplo:
A la sombra de una palma
Quise librarme del sol
Mas fue tanto su calor
Que me estoy quemando el alma.
Observamos que el segundo y tercer verso gramaticalmente cuentan con
siete versos, no obstante son agudos, es decir, terminan en palabra aguda, por
lo que debemos sumar una sílaba en el conteo, toda vez que en cuanto a la
rítmica del verso su canto o pronunciación nos tomará el mismo tiempo que el
primer y cuarto verso.
Asimismo, debemos restar una sílaba a un verso cuando este termina en
palabra esdrújula, no obstante es poco probable que en el canto de nuestra
marinera se utilice un verso de este tipo por lo que no consideramos necesario
ejemplificar casos como este.
- Otra regla muy importante es cuando se forma un diptongo o bien un
hiato entre el final de una palabra y el comienzo de otra, pudiendo contarse
una sola sílaba mediante la licencia poética conocida como sinalefa.
Utilizando la misma cuarteta del ejemplo anterior:
A la sombra de una palma
Quise librarme del sol
Más fue tanto su calor
Que me estoy quemando el alma.
En el primer verso podemos contar hasta nueve sílabas gramaticales y en
el cuarto verso, diez sílabas gramaticales.
No obstante, al recitarlos o cantarlos, pronunciaremos como una sola
sílaba aquellas que se han subrayado en el ejemplo, esta es la licencia poética
llamada sinalefa y está determinada por la rítmica.
Esperando que la explicación sobre los turnos para cantar y sobre las
normas de métrica en poesía haya sido comprensibles, intentaremos definir lo
que se llama el término.
Entendemos que como en muchas actividades colectivas los términos vienen
a componer las formas o características en que tal actividad debe ejecutarse.
Antes de ello, deberá definirse el modo musical en que se ha de cantar
la marinera, sea mayor o menor, esto podría ser definido por acuerdo de los
participantes o a arbitrio de la primera guitarra, quien se encarga de hacer el
llamado en menor o mayor.
Más adelante trataremos de brindar también una explicación sobre los
modos pues son conceptos netamente musicales. Por lo pronto pasemos a las
siguientes reglas.
Definido el modo, mayor o menor, el encargado de la Primera de Jarana,
definirá el tema y término que tendrá la marinera, los cuales deben ser
escrupulosamente respetados por quienes contesten en la Segunda y Tercera de
Jarana.
Así pues el tema puede ser de enamoramiento, de decepción amorosa,
cómico, picaresco, taurino, patriótico, de fe y todos los que tengamos la
capacidad poética de expresar en una cuarteta bien hilvanada.
Definido ya el tema, pasamos a explicar las demás características que
componen el término. Previamente debemos indicar que aun cuando a veces
hablamos de marineras sin término refiriéndonos a una marinera cuya forma de
canto puede ser simple, debemos precisar que en realidad toda marinera tiene
término.
Este término estaría entonces compuesto por el tema, que ya hemos
citado, la melodía que vamos a utilizar para cantar la cuarteta elegida, la
cantidad de veces que vamos a cantar cada verso y si vamos a adornarla con
alguna cuña o interjección adicional al verso elegido.
No está demás señalar que aun cuando decidamos utilizar un término
simple, nuestra melodía debe ser agradable y bien definida para que los demás
participantes puedan replicarla con gusto y esta sea gratificante para los
oyentes.
Luego de ello debemos decidir si cantaremos una marinera simple o doble,
esto refiriéndonos a la cantidad de veces que se cantará cada verso.
Así tenemos que en una marinera simple los versos de la cuarteta son
cantados de la siguiente forma:
A la mar fui por naranjas
fruto que la mar no tiene
fruto que la mar no tiene
metí la mano en el agua
que esperanza me mantiene
a la mar fui por naranjas.
Mientras que para una marinera doble, utilizando esta misma cuarteta
cantaríamos de la siguiente forma:
A la mar fui por naranjas
a la mar fui por naranjas
fruto que la mar no tiene
fruto que la mar no tiene
metí la mano en el agua
metí la mano en el agua
que esperanza me mantiene
a la mar fui por naranjas.
Debe observarse pues que para el canto de nuestra primera de jarana siempre
repetiremos el primer verso luego de haber cantado toda la cuarteta, es decir
cerramos cantando el primer verso; a esto suele llamarse amarre y esta
característica o regla también será aplicada en la segunda de jarana.
Hasta aquí podemos percibir sin dificultad la estructura de nuestra
primera de jarana en tanto el término que se habría utilizado (excluyendo la
melodía que no estamos en capacidad de graficar).
No obstante los cantores de jarana con mayor bagaje suelen poner
términos más elaborados, en cuanto a melodías e insertando algunas
interjecciones como ¨ayayay¨, ¨caramba¨ , ¨zamba, zambita, ¨cómo no¨ , ¨arriba
zamba¨ y otras; o incluso otros versos como ¨morenita flor de abril, la más
hermosa sin igual zambita si si como no...¨, lo cual puede ser agradable al
oído pero implica un mayor grado de dificultad para contestar.
Así podemos tener:
Palmero sube a la palma como no como no
palmero sube a la palma como no como no
y dile a la palmerita arriba zamba
y dile a la palmerita arriba zamba
que se asome a la ventana como no como no
que se asome a la ventana como no como no
que mi amor la solicita arriba zamba
palmero sube a la palma arriba zamba
Debiendo en primer lugar contestar con mucho cuidado de la melodía
utilizada en la primera de jarana, nuestra segunda de jarana se ve complicada
además porque al ser versos de diferente métrica no van a cuadrar exactamente
con las cuñas o adornos utilizados.
En este caso es necesario el uso de recursos como suprimir parte del
verso y además utilizar otras cuñas a fin de encuadrar métrica y melodía.
Por ejemplo, si quisiéramos contestar por segunda de jarana con la
cuarteta:
De los cien imposibles
Que el amor tiene
Ya llevamos vencidos
Noventa y nueve
Podríamos hacerlo de la siguiente forma:
De los cien imposibles cómo no cómo no
De los cien imposibles cómo no cómo no
Vencidos noventa y nueve arriba zamba
Caramba que el amor tiene arriba zamba
Mientras que si en la tercera de jarana decidiéramos utilizar una
cuarteta como:
Árbol de la esperanza
Mantente firme
No hagas llorar mis ojos
Al despedirme.
Podríamos hacerlo así:
Que el amor tiene madre como no como no
Que el amor tiene madre como no como no
Mis ojos al despedirme arriba zamba
Llorando te diera el alma arriba zamba