martes, 4 de junio de 2019

APUNTES SOBRE MARINERA LIMEÑA Y CANTO DE JARANA


Algunos apuntes sobre Marinera Limeña y Canto de Jarana
ERNESTO GABRIEL PRIETO HENRIQUEZ·MIÉRCOLES, 18 DE NOVIEMBRE DE 2015

Me atrevo a compartir algunos apuntes sobre una de las expresiones culturales auténticamente limeñas y que felizmente va encontrando difusión, muy focalizada y escasa todavía, pero vemos con optimismo que hay personas jóvenes e incluso niños interesados en cultivarla, nos referimos a la Marinera Limeña.
Hace poco más de dos años, buscando en internet información sobre esta danza y forma de canto, pude enterarme de un lugar donde se cultiva y enseña.
Luego de un par de meses me atreví a asistir a El Sabor de la Marinera, donde fui recibido con calidez, a pesar de no conocer a nadie. La Señora Maestra María Luisa Obregón, luego de conversar unos minutos y posiblemente percibiendo mi interés me invito a tomar lugar en una de las mesas.
Había llegado temprano, por lo que podía elegir mesa. Transcurridos algunos minutos fueron llegando más asistentes que se agrupaban en las mesas al rededor del espacio donde se ubica el Maestro Wendor Salgado, para envolver a todos en sus bordones y el amigo Luis Guío acompañándolo en el cajón.
Todos parecían conocerse muy bien y estar habituados a sentarse en grupos en sus respectivas mesas. Para ese momento ya contaba con grata compañía en la mesa que había ocupado, los compañeros que iban llegando me saludaban con la misma naturalidad con la que tomaban su lugar.
Luego de unos instantes, el profe Wendor, recorrió con la mirada el local, como tomando asistencia o contando a los presentes y sin más aviso dio inicio a la jarana con un bordón casi mágico, de los muchos con que cuenta en su repertorio.
Ahora sé que era una llamada en mayor, el cajón de Luis, luego de un repique introductorio marcaba muy bien el ritmo, adornando, con criterio y precisión, mediante algún redoble o repique cada dos o tres compases.
Las palmas brotaban de cada mesa siguiendo la cadencia y luego de unos segundos, la mesa de nuestra anfitriona, que contaba ya con varias voces femeninas, ponía la primera de jarana.
Para sorpresa mía, la mesa en que me ubicaba era la encargada de contestar; lo que sucedió luego de una breve coordinación entre los miembros de esta mesa, exceptuándome a mí por supuesto, pues en ese momento estaba tan capacitado para contestar una marinera como para pilotear un submarino nuclear.
Luego los amigos de la mesa contigua cerraban la marinera con la tercera de jarana y todos acompañaban en el verso final o cierre.
Inicialmente, mi principal interés era el baile, no obstante, para ese momento ya estaba decidido, tenía que formar parte de este lindo grupo de gente de toda edad dedicado a cultivar el Canto de Jarana, bajo la batuta de los Maestros María Luisa Obregón y Wendor Salgado.
Es por las lindas vivencias que con ellos he tenido, que quiero compartir con quienes estén interesados en revisar estas líneas, algunas de mis percepciones sobre la Marinera Limeña y el Canto de Jarana.
Debo precisar que si bien cuento con algunas fuentes escritas y algún conocimiento sobre poesía y métrica, y en mucho menor medida sobre música, este no es un trabajo realizado con rigor científico ni académico, no me siento autorizado para ejecutar una investigación de ese tipo, por eso digo que se trata principalmente de mis percepciones acerca de esta bellísima expresión cultural de nuestra querida Lima.
Considero necesario hacer una diferenciación entre el Canto de Jarana y la Marinera Limeña que si bien están íntimamente ligados, me parece inapropiado afirmar que son lo mismo.
Mientras la Marinera Limeña podría definirse como un género musical, derivado de la Zamacueca, tal vez en su forma más antigua, el Canto de Jarana nos resulta más preciso definirlo como una actividad lúdica, musical y poética.
Esto se evidencia cuando se habla de canto de 5-3, refiriéndose al canto de tres marineras, resbalosa y fugas. Es decir, se establece desde su definición ciertas reglas para el Canto de Jarana, donde se reconoce como inicio el canto de tres marineras propiamente dichas, para luego pasar a la resbalosa y las fugas.Soy consciente que definir como un juego a una de las formas más tradicionales de nuestra cultura popular pueda tal vez causar sorpresa, molestia o incluso hasta enojo en quienes como el Maestro Wendor Salgado, dedican su tiempo a cultivarla, difundirla y enseñarla, pero me parece que un elemento fundamental para lograr su difusión es justamente su carácter lúdico.
Es decir, debemos mostrarla, sobre todo a nuestros niños, jóvenes e incluso los menos jóvenes, como un juego de competencia donde, por supuesto, pueden y deben participar, aprendiendo y respetando celosamente sus reglas y características, pero principalmente resulta muy divertida y gratificante.
Es en esencia este carácter lúdico, de competencia el que debe impulsarnos a aprender y mejorar y de esta forma lograremos conocerla y llegar a quererla como parte nuestra, de nuestra vida y por supuesto de nuestra cultura personal.
Empecemos pues por hablar de su carácter lúdico, de este juego musical llamado Canto de Jarana. Definitivamente se desarrolla en forma de competencia donde va a quedar descalificado o simplemente perder aquel participante que no tenga la capacidad de seguir estrictamente las reglas establecidas, a esto se llama “quebrar la marinera”.
Para ello es necesario en primer lugar, poder cantar, no hablamos de ser un cantante profesional, pero si tener la capacidad de seguir una melodía y tonalidad definida.
Describamos entonces estas reglas y características.
Primero debemos observar que al ser la marinera una estrofa compuesta de tres cuartetas o partes, cada participante debe tener oportunidad de hacerse cargo de cada una de ellas, por lo que lo más común es que sean tres los participantes, ya sean individualmente, en dúos, o como hacemos en El Sabor de la Marinera, por equipos conformados por los integrantes de cada mesa.
Esto último se realiza con fines didácticos pues creemos que debe respetarse la tradición de cantarla individualmente o entre dúos.
De tal forma, el primer participante, individual o dúo, iniciará poniendo la primera de jarana en la primera marinera, el segundo participante, contestará con la segunda de jarana y el tercero, se encargará de la tercera de jarana o replica y el respectivo cierre.
Para la segunda marinera, sería el segundo participante quien pone la primera de jarana, el tercer participante contestaría con la segunda de jarana y sólo si no hubiera más participantes el primero se encargaría de la tercera de jarana o cierre. Siempre cuidando que todos los participantes tengan oportunidad de poner primera de jarana, contestar segunda de jarana y cerrar con la tercera de jarana.
Al hablar de primera, segunda y tercera de jarana, hemos hablado de cuartetas, es decir la estructura literaria que tiene la Marinera Limeña.
En este punto consideramos oportuno manifestar que aun cuando existe un amplio repertorio de cuartetas, romances y redondillas en nuestro acervo popular, que incluso han sido ya recopiladas en algunos textos, no deberíamos tener temor de introducir nuestras propias creaciones, lo cual, además de implicar un mayor mérito, contribuiría a enriquecer esa maravillosa herencia cultural que hemos recibido.
Es así que necesitamos apoyarnos en algunos conceptos poéticos literarios por lo que intentaremos explicar cómo se aplican estos en nuestra Marinera Limeña y Canto de Jarana, es decir la estrofa o forma estrófica que utilizamos al cantarla.
Hemos observado que suele decirse que las marineras se cantan en coplas o cuartetas a las que llamamos Primera, segunda o tercera de jarana. Consultemos pues el concepto de copla que nos brinda wikipedia: La copla (también conocida como "armenta", "Canción española" o "Canción Andaluza") es una forma poética que sirve para la letra de canciones populares. Surgió en España en el siglo XVIII; donde sigue siendo muy común, y está muy difundida en Latinoamérica. Su nombre proviene de la voz latina copula, "lazo", "unión".
Las coplas están compuestas por tres o cuatro versos de arte menor, generalmente octosílabos (es decir, de ocho sílabas),1dispuestos en forma de cuarteta de romance (8- 8a 8- 8a), de seguidilla (7- 5a 7- 5a) o de redondilla (8a 8b 8b 8a).
Como podemos apreciar, este término es utilizado más para definir una forma de canto popular español que como una estructura estrófica propiamente, no obstante en nuestro canto popular suele llamarse coplas a las cuartetas utilizadas para el canto de jarana, siempre siguiendo las reglas estructurales heredadas de España.
Esto lo veremos con mayor claridad tomando como ejemplo una marinera donde se pone como primera de jarana la que tal vez sea la cuarteta más usada en nuestro Canto de Jarana, es decir, El Palmero:
Primera de jarana (puesta de jarana):
Palmero sube a la palma
y dile a la palmerita,
que se asome a la ventana,
que mi amor la solicita.
En este caso observamos una cuarteta octosilábica en romance donde riman los versos pares, es decir el segundo con el cuarto (8 - 8a - 8 - 8a), en forma consonante o perfecta, no obstante esta rima podría también ser asonante o imperfecta, como es el caso de:
Si a todas las llaman chinas
como nos entenderemos
si unas son chinas de azúcar
y otras son de caramelo
Donde observamos la misma estructura, pero con rima asonante o imperfecta, sin que ello reste fluidez o musicalidad al verso.
Segunda de jarana (contestación):
Amor mío, amor mío,
dulce amor mío,
deja a tu enamorado,
vente conmigo.
Tercera de jarana (réplica) …
Dulce amor mío zamba
así decía,
un enfermo de amores
que se moría.
Cierre: Lloré, lloré fortuna, dicha ninguna
Como puede observarse en la segunda y tercera de jarana ya no se utiliza versos octosílabos, es de utilizarse un tipo de cuarteta llamada seguidilla española o simplemente seguidilla.
No debe dejar de observarse que en la tercera de jarana suele sustituirse el primer verso de la cuarteta o seguidilla por el segundo verso de la segunda de jarana seguido de una cuña como “zamba”, “madre” u otra similar, esta figura es también llamada amarre.
Ahora bien, hablando de la seguidilla, debemos señalar que en este tipo de cuarteta, utilizada para la segunda y tercera de jarana, la característica principal es que los versos impares (primero y tercero) son de siete sílabas y los versos pares (segundo y cuarto) son de cinco sílabas.
Es muy importante precisar que las sílabas en un verso deben ser contadas en función de su pronunciación y rítmica, pues no estamos hablando de sílabas gramaticales.
Así deberemos tener en cuenta algunas reglas o características:
- Cuando un verso termina en palabra aguda se le suma una sílaba en el conteo.
Ejemplo:
A la sombra de una palma
Quise librarme del sol
Mas fue tanto su calor
Que me estoy quemando el alma.
Observamos que el segundo y tercer verso gramaticalmente cuentan con siete versos, no obstante son agudos, es decir, terminan en palabra aguda, por lo que debemos sumar una sílaba en el conteo, toda vez que en cuanto a la rítmica del verso su canto o pronunciación nos tomará el mismo tiempo que el primer y cuarto verso.
Asimismo, debemos restar una sílaba a un verso cuando este termina en palabra esdrújula, no obstante es poco probable que en el canto de nuestra marinera se utilice un verso de este tipo por lo que no consideramos necesario ejemplificar casos como este.
- Otra regla muy importante es cuando se forma un diptongo o bien un hiato entre el final de una palabra y el comienzo de otra, pudiendo contarse una sola sílaba mediante la licencia poética conocida como sinalefa.
Utilizando la misma cuarteta del ejemplo anterior:
A la sombra de una palma
Quise librarme del sol
Más fue tanto su calor
Que me estoy quemando el alma.
En el primer verso podemos contar hasta nueve sílabas gramaticales y en el cuarto verso, diez sílabas gramaticales.
No obstante, al recitarlos o cantarlos, pronunciaremos como una sola sílaba aquellas que se han subrayado en el ejemplo, esta es la licencia poética llamada sinalefa y está determinada por la rítmica.
Esperando que la explicación sobre los turnos para cantar y sobre las normas de métrica en poesía haya sido comprensibles, intentaremos definir lo que se llama el término.
Entendemos que como en muchas actividades colectivas los términos vienen a componer las formas o características en que tal actividad debe ejecutarse.
Antes de ello, deberá definirse el modo musical en que se ha de cantar la marinera, sea mayor o menor, esto podría ser definido por acuerdo de los participantes o a arbitrio de la primera guitarra, quien se encarga de hacer el llamado en menor o mayor.
Más adelante trataremos de brindar también una explicación sobre los modos pues son conceptos netamente musicales. Por lo pronto pasemos a las siguientes reglas.
Definido el modo, mayor o menor, el encargado de la Primera de Jarana, definirá el tema y término que tendrá la marinera, los cuales deben ser escrupulosamente respetados por quienes contesten en la Segunda y Tercera de Jarana.
Así pues el tema puede ser de enamoramiento, de decepción amorosa, cómico, picaresco, taurino, patriótico, de fe y todos los que tengamos la capacidad poética de expresar en una cuarteta bien hilvanada.
Definido ya el tema, pasamos a explicar las demás características que componen el término. Previamente debemos indicar que aun cuando a veces hablamos de marineras sin término refiriéndonos a una marinera cuya forma de canto puede ser simple, debemos precisar que en realidad toda marinera tiene término.
Este término estaría entonces compuesto por el tema, que ya hemos citado, la melodía que vamos a utilizar para cantar la cuarteta elegida, la cantidad de veces que vamos a cantar cada verso y si vamos a adornarla con alguna cuña o interjección adicional al verso elegido.
No está demás señalar que aun cuando decidamos utilizar un término simple, nuestra melodía debe ser agradable y bien definida para que los demás participantes puedan replicarla con gusto y esta sea gratificante para los oyentes.
Luego de ello debemos decidir si cantaremos una marinera simple o doble, esto refiriéndonos a la cantidad de veces que se cantará cada verso.
Así tenemos que en una marinera simple los versos de la cuarteta son cantados de la siguiente forma:
A la mar fui por naranjas
fruto que la mar no tiene
fruto que la mar no tiene
metí la mano en el agua
que esperanza me mantiene
a la mar fui por naranjas.
Mientras que para una marinera doble, utilizando esta misma cuarteta cantaríamos de la siguiente forma:
A la mar fui por naranjas
a la mar fui por naranjas
fruto que la mar no tiene
fruto que la mar no tiene
metí la mano en el agua
metí la mano en el agua
que esperanza me mantiene
a la mar fui por naranjas.
Debe observarse pues que para el canto de nuestra primera de jarana siempre repetiremos el primer verso luego de haber cantado toda la cuarteta, es decir cerramos cantando el primer verso; a esto suele llamarse amarre y esta característica o regla también será aplicada en la segunda de jarana.
Hasta aquí podemos percibir sin dificultad la estructura de nuestra primera de jarana en tanto el término que se habría utilizado (excluyendo la melodía que no estamos en capacidad de graficar).
No obstante los cantores de jarana con mayor bagaje suelen poner términos más elaborados, en cuanto a melodías e insertando algunas interjecciones como ¨ayayay¨, ¨caramba¨ , ¨zamba, zambita, ¨cómo no¨ , ¨arriba zamba¨ y otras; o incluso otros versos como ¨morenita flor de abril, la más hermosa sin igual zambita si si como no...¨, lo cual puede ser agradable al oído pero implica un mayor grado de dificultad para contestar.
Así podemos tener:
Palmero sube a la palma como no como no
palmero sube a la palma como no como no
y dile a la palmerita arriba zamba
y dile a la palmerita arriba zamba
que se asome a la ventana como no como no
que se asome a la ventana como no como no
que mi amor la solicita arriba zamba
palmero sube a la palma arriba zamba
Debiendo en primer lugar contestar con mucho cuidado de la melodía utilizada en la primera de jarana, nuestra segunda de jarana se ve complicada además porque al ser versos de diferente métrica no van a cuadrar exactamente con las cuñas o adornos utilizados.
En este caso es necesario el uso de recursos como suprimir parte del verso y además utilizar otras cuñas a fin de encuadrar métrica y melodía.
Por ejemplo, si quisiéramos contestar por segunda de jarana con la cuarteta:
De los cien imposibles
Que el amor tiene
Ya llevamos vencidos
Noventa y nueve
Podríamos hacerlo de la siguiente forma:
De los cien imposibles cómo no cómo no
De los cien imposibles cómo no cómo no
Vencidos noventa y nueve arriba zamba
Caramba que el amor tiene arriba zamba
Mientras que si en la tercera de jarana decidiéramos utilizar una cuarteta como:
Árbol de la esperanza
Mantente firme
No hagas llorar mis ojos
Al despedirme.
Podríamos hacerlo así:
Que el amor tiene madre como no como no
Que el amor tiene madre como no como no
Mis ojos al despedirme arriba zamba
Llorando te diera el alma arriba zamba